Contando una historia …

Comienza la semana, y con ella, y antes de que termine febrero (que es un mes muy especial en este relato), quiero contaros la historia de la que para mí ha sido una de las sesiones de fotos más especiales de mi vida.

Andrea vive en Barcelona y contacta  conmigo hace meses (tipo octubre) porque ha tenido una idea muy especial de regalo a su chica: una sesión de fotos juntos.

Yo de primeras pienso: Qué bonito, pero .. ¿Ir a Barcelona para una sesión? Pues igual no sé yo si me va a pillar así como a mano …
Pero él insiste: “te sigo en redes desde hace mucho, me gusta tu trabajo, a ella también, y por cómo expresas cuando escribes,  creo que tienes que ser tú la que nos haga las fotos de ese momento”.

Una locura, pienso. ¿Será verdad esto? Mejor nos llamamos y hablamos… y durante la conversación me cae bien el chaval, me cuenta su historia, me enamoro de su chica por cómo la describe, de ellos dos como pareja, y de él como persona, porque es fantástico, un hombre increíble, de esas personas que quedan pocas, sensible, que se preocupa por los detalles, que está conectado con la realidad en la que vive…   encima me he puesto así como gordita al oírle hablar de mis fotos, como orgullosa jajajajaja …
Entonces quiero saber más: “¿Me cuentas esa idea que has tenido a la que haces alusión todo el rato?”

“A ver, Loren…quiero casarme con ella, y quiero pedírselo de forma especial. ¿Ves posible regalarle la sesión de fotos, y pedirle matrimonio de sorpresa, sin que se lo espere, durante la misma? ¿Tú me ayudas?”

¡¡¡BOOOOM!!!

¿Te ayudo? ¿En serio vas a hacer esto? ¿Conmigo? ¿De verdad?

La flamenca del whatsapp me poseyó, mis emociones salieron a borbotones, empaticé a lo bestia, sentí que ella, Nuria, era la mujer más afortunada del mundo, y yo de rebote la segunda porque a lo mejor tenía la oportunidad de formar parte de esta historia, su historia, y contarla. ¿Sabéis lo que es eso?
Sigo llorando aún hoy, que estoy escribiéndolo, que ya lo he vivido y ha sido precioso.

Fue un regalo de la vida.

Por supuesto que iba a ir a Barcelona, en febrero, que era su aniversario juntos, y el cumpleaños de ella, y por supuesto que mi corazón iba a estar a tope con este proyecto. También el del rubio, al que le conté la historia, y se vino conmigo (un poco acojonada en la primera parte de la sesión por si se iba de la lengua y nos destrozaba la historia jajajajaja)
Y no creo que tenga que contar mucho más. La mañana que pasamos juntos (con rubio incluido) fue maravillosa.

Hicimos unas cuantas fotos para aparentar que era una sesión “normal”

 
Pero yo estaba histérica, con la emoción a flor de piel… y Andrea no dejaba de mirarme ansioso…. Así es que había que darle la señal…
Y de repente, caminando, llegamos a un lugar en el que ella dice: “Jo, qué sitio tan bonito, este lugar siempre me ha encantado, y me hizo mucha ilusión, Loren, que dijeras que haríamos las fotos aquí”.

Andrea y yo nos miramos y dijimos: ¡¡AHORA!!
 


Cuando le pidió matrimonio y Nuria dijo Sí, nosotros dos nos quedamos tranquilos y ahora fue ella la que, feliz, emocionada, y con un nudo en el estómago, temblaba nerviosísima y no podía dejar de sonreír …

Lloramos un ratito todos…. pero con la risa floja. Todo mereció la pena….

El paseo de después, locos de felicidad, las risas, la complicidad, y el vinito rápido que tomamos al acabar, porque necesitaban estar solitos …

   

La vida, que me da estos regalos… Y yo no puedo más que agradecer mi suerte, mi bendita suerte. No sé si he sabido contar las historia, pero a nosotros nos ha valido, y aquí esta que os escribe está feliz, plena y agradecida.

Andrea y Nuria. Sois uno de mis regalos. GRACIAS.

Can Ribas de Montbui, un sueño.

Hola a todos.

Can Ribas de Montbui ¡Ahhh!*Suspirito…* He tenido la suerte de pasar unos días en este lugar para asistir al desarrollo de una editorial de boda maravillosa de la que ahora paso a hablaros, pero antes quiero contaros que sobre todo esos días los pasé siendo atendida y cuidada por Tarin y su familia, y quiero hablaros de ellos porque me hna proporcionado maravillosos recuerdos.

Can Ribas es una Masía situada a 40 km de Barcelona en la que vive una familia maravillosa, y que un día descubrió que era un lugar genial para celebrar, y decidieron abrir sus puertas para recibir a cualquiera que tenga el plan de ser feliz celebrando algo. Can Ribas es una maravilla. Tiene una entrada majestuosa con cipreses y una fachada de la casa preciosa, señorial… Parece que estás en un cuento. Todo rodeado de naturaleza, con unas vistas a las montañas maravillosas, y todo decorado con gusto, con mucho estilo, muy práctico, muy cómodo.


La familia es estupenda. Cariñosa, amable, cercana, preocupada siempre por los demás. Tarin con Alex y sus padres, Toni y Teresa, abren las puertas a todos los que allí llegamos de modo que sientas que estás en tu propia gran/bonita/casa, no en la de ellos. Y no sólo la familia, podría decir las mismas cualidades de todos los que trabajan allí, porque se sienten felices y te lo transmiten. Las palabras son sonrisas y generosidad.


De hecho, en Barcelona conocí a mucha gente, y me sorprendió el cariño con el que todo el mundo habla de ellos. Parejas de novios que se casaron hace muchos años allí, vecinos del pueblo, mamás encantadas con que sus hijos vayan a Can Ribas cada año a divertirse, proveedores que les adoran… Esto fue algo que a mi me dejó muy tocada en el corazón, porque he visto a gente emocionarse al contar su experiencia en esa casa, y eso no tiene precio…

Cuando estás allí ves a parejas de novios que están paseando conociendo el sitio alucinados, a grupos de niños que están de colonias pasándoselo en grande con actividades novedosas, educativas y estimulantes, al personal trabajando, y seguramente a Tarin  haciendo un Stories de instagram con Mireia partidas de risa en cualquier rincón aunque  estén trabajando, sólo que a ellas trabajar horas y horas no les cuesta, porque están haciendo lo que les apasiona hacer.

Vas a alucinar en un momento dado, porque vais a oler rico rico, y vais a entrar a la magnífica cocina de Can Ribas, con Oscar al frente, un tipo maravilloso. Y sí, vas a entrar, porque allí todo gira en torno a su cocina natural, de autor, sana, especial y sabrosa. Todo el que quiera entra, ve cómo se trabaja, qué andan haciendo por allí, porque no tienen nada que esconder, más al contrario, han acrisolado toda la cocina para que todo el mundo vea cómo trabajan, pues saben que lo hacen bien, y se sienten orgullosos.

 

Los platos que allí probé, no se pueden explicar con palabras. Novedosos, ricos, sorprendentes, a cual mejor que el otro…. Yo no puedo elegir, Oscar. Es imposible.

Espero que mis fotos sean capaces de mostrar todo lo bonito que allí viví con mis amigas Tarin, Silvia Cenas adivina y Natalia Ibarra, con mi querido Rodolfo, y con toda la gente que tuve la suerte de encontrar por allí. Ellos estaban trabajando mucho en una editorial maravillosa como os conté al principio que acaba de ver la luz y que os enlazo ahora mismo  para que veáis el trabajo de muchos profesionales que aportaron, en un entorno como os he contado, su buen hacer para crear algo maravilloso. Yo de mirona, y haciendo el MakingOFF, fui muy feliz.

Aquí el enlace de la editorial a la web de NATALIA IBARRA:
http://www.nataliaibarra.com/Aromas_italianos_con_estilo_catalan.html

Soy una afortunada de la vida por muchas cosas, pero sobre todo por coincidencias maravillosas como esta.