Sesion embarazo: Julieta entre trigales

Tenía muchas ganas de enseñaros esta sesión de embarazo diferente, en medio de un trigal, porque fue un flechazo. Una de esas cosas que les pasan a los fotógrafos, que ven un sitio y dicen: ahí tengo que hacer unas fotos.

Y a ella, a la futura mamá, que sé que le encanta mi trabajo y que quería tener un recuerdo de su barriga, le pareció una idea genial, y se dejó llevar por mis ganas…

Lo encontré paseando una mañana, buscando localizaciones. Desde el coche parecía un sitio chulo, pero no podía distinguirlo. Y escondido entre una arboleda estaba. Además parecía que estaba esperándome porque, no sé quién, había dejado un camino hecho, no muy largo, y un poco estrecho, pero a mi me valía para lo que quería hacer, porque, la verdad, no sé si me hubiera atrevido a pisar el trigo para satisfacer mi deseo…

El caso es que fui un par de veces, a diferentes horas, a ver qué tal era la luz… Y bueno, estaba maravillada. Elegí la que pensé que sería la mejor hora, aunque justo esa mañana el cielo se nubló (está mu graciosillo el tiempo este año…) pero vaya, perfecto, porque la luz de un cielo nublado es maravillosa.

Et voilà:

Julieta está preciosa. Tenía miedo de no verse, de no saber hacerlo, de encontrarse como ajena en un entorno tan apasionante, pero mira, es charlar un poco, contarle que eso de posar no va conmigo, que sólo quiero que sea feliz y lo disfrute, que sea ella misma, y todo sucede, y es fantástico.
No hay que posar, hay que vivir!!!! Hay que conectarse con el momento y disfrutarlo.

Su amiga perruna ayudó mucho, porque es una perrita buena, con miedos por su horrible pasado, pero cariñosa y enamorada de Julieta.

Claro, que quién no se enamora de ella, con su sonrisa permanente, su cara bonita y tierna, su pelo al viento… En alguna foto Julieta representa a como si Ana de las tejas verdes creciera pero su alma salvaje siguiera acompañándola…. movidas de mi cabeza, supongo.

¡¡¡En fin, me encanta!!! Que igual está feo que lo diga yo, pero vaya, hay que venirse arriba de vez en cuando, y sentir que una es la leche. FIN.

Sesion de familia: ¡Los mayores también existimos!

¡¡Hola a todos!!

¡Vuelvo al colé con energía para comerme el mundo! Y os quiero enseñar una sesión que me encanta, y me encanta porque normalmente a los fotógrafos nos llegan peticiones de fotos de familia cuando tienen hijos pequeños, cuando nace un nuevo miembro, o cuando un acontecimiento especial nos mueve a recordarlo, pero no hay tantas solicitudes de fotografías de familias ya consolidadas y por que sí.

Cuando digo porque sí, es un porque mis hijos se hacen mayores pero siguen siendo mis hijos, porque mi familia está atravesando una etapa diferente a las anteriores, más madura, y quiero recordarla, y porque mis niños están creciendo igual de rápido que cuando eran bebés y cada vez me queda menos para verles salir a volar… ¡Y porque ahora que superan la decena, están aún más guapos y les quiero igual o más que antes!

Por eso las fotografías de la familia de Nieves y Santi me gusta tanto, además de porque lo pasamos fenomenal charlando, riéndonos con bromas todo el rato sobre cómo afrontar la sesión, el temido “cómo me pongo”, y lo bien que sale todo cuando ven que no se ponen, que fluyen haciendo algo que a la familia les gusta y le divierte, que es mejor que posar.
Los niños encantadores, muy cariñosos, y muy divertidos. Todo el rato me miraban con una sonrisa de fascinación. ¡Cómo me gusta trabajar con gente así!

 

Os agradezco mucho la confianza en mi, la energía y las ganas de tener un recuerdo, los abrazos y además, como siempre digo, el permitirme enseñar lo que hago, que para muy es my importante.

Gracias de corazón.