Ilustrando música

Crecer, convertirte en adulto, es un ejercicio de equilibrio. Has de compensar lo que pierdes con lo que vas ganando. Como un funambulista en el alambre, debes igualar el peso de las cosas que el tiempo te arrebata con el de aquellas que te otorga, mover con destreza la barra de equilibrio para llegar al otro lado de la vida sin caerte. Pero a veces… A veces miramos atrás y recordamos lo perdido, aquella mirada limpia, aquella manera diferente de ver las cosas, cuando todo era aún nuevo. Y entonces desearíamos volver.
Volver a ser un niño.
Gracias de nuevo a Literatura en los talones por hacerme el honor.

Ilustrando música

Confiesa Pessoa en las páginas del Libro del desasosiego que todo él es nostalgia. Nostalgia anónima, excesiva, incomprendida; pero no de otros tiempos, sino del presente. Y yo le creo. Le creo porque he visto emociones transformarse en personas, y a personas convertirse en sentimientos.

La música tiene la facultad de alterar la percepción de quien la escucha, la fotografía de recuperar el recuerdo y disfrazar de presente lo que pertenece al pasado. La fusión de ambas invita a abrir las ventanas de la imaginación y derribar las barreras del tiempo.

Os invito a realizar un viaje nostálgico por el presente con este vídeo realizado por un amigo al que agradezco infinitamente su interés por mi trabajo. Es responsable del interesante blog Literatura en los talones, donde hace crítica de libros con su peculiar visión de las cosas, pero sobre todo, disfruta de la literatura.

Todo eso será un día
materia de recuerdo y de nostalgia.
Volverá, terca, la memoria
una vez y otra vez a estos parajes,
lo mismo que una abeja
da vueltas al perfume
de una flor ya arrancada:
inútilmente.

Ángel González, de Empleo de la nostalgia