Comuniones: cuenta su historia.

Los que me conocéis o habéis pedido información, sabéis que para mí la etapa de la primera comunión de un niño no es simplemente el momento religioso, el traje, y todo lo que conlleva, sino que es un momento idóneo para contar lo que el niño es en esa edad, lo que siente, lo que piensa, lo que le gusta hacer… Y esto es por muchas razones, pero entre otras, porque cuando nuestros hijos pierden la edad graciosa de ser pequeñitos , parece que dejamos de fotografiarlos, y la etapa de niñez pasa más rápido, y más desapercibida.

Y es una pena. Es una etapa larga, en la que ellos se están formando, y ya podemos ver claramente mucho de lo que vendrá, igual de divertida, rica y excitante.

Así es que siempre pido que nos demos cuenta de eso, e impliquéis a los niños en la sesión de fotos, y siempre que se pueda y quieran, hablen conmigo y me cuenten un poco de ellos mismos. Es un ejercicio genial para ellos, y para toda la familia, que quiero que esté también conectada con el momento, acompañando al peque,  y disfrutándolo.

Os voy a poner el ejemplo de Carla.

Con Rosa, su mamá hubo esa conexión desde el principio. Ella era super consciente de todo lo que os he contado, y de hecho sin explicarle nada, ya me llamó diciéndome lo que quería, haciéndome muy feliz!!

Ella se lo curro un montón, me habló mucho de ellos, de sus aficiones, de lo que les gusta hacer… le dimos vueltas y conseguimos un recuerdo muy especial:  A su hija le encanta pintar, jugar con su hermana, y correr libre por el campo.



Y todo ello intentamos plasmar.

Creo que lo conseguimos.

Muchas gracias a esta preciosa familia, que me ha valorado siempre, desde el principio, y por supuesto a Carla, que además hoy es su cumpleaños, y me hace muy feliz dedicarle este post. Feliz cumpleaños, preciosa. Muchas gracias por todo.

Un abrazo,
Loren.

Contando una historia …

Comienza la semana, y con ella, y antes de que termine febrero (que es un mes muy especial en este relato), quiero contaros la historia de la que para mí ha sido una de las sesiones de fotos más especiales de mi vida.

Andrea vive en Barcelona y contacta  conmigo hace meses (tipo octubre) porque ha tenido una idea muy especial de regalo a su chica: una sesión de fotos juntos.

Yo de primeras pienso: Qué bonito, pero .. ¿Ir a Barcelona para una sesión? Pues igual no sé yo si me va a pillar así como a mano …
Pero él insiste: «te sigo en redes desde hace mucho, me gusta tu trabajo, a ella también, y por cómo expresas cuando escribes,  creo que tienes que ser tú la que nos haga las fotos de ese momento».

Una locura, pienso. ¿Será verdad esto? Mejor nos llamamos y hablamos… y durante la conversación me cae bien el chaval, me cuenta su historia, me enamoro de su chica por cómo la describe, de ellos dos como pareja, y de él como persona, porque es fantástico, un hombre increíble, de esas personas que quedan pocas, sensible, que se preocupa por los detalles, que está conectado con la realidad en la que vive…   encima me he puesto así como gordita al oírle hablar de mis fotos, como orgullosa jajajajaja …
Entonces quiero saber más: «¿Me cuentas esa idea que has tenido a la que haces alusión todo el rato?»

«A ver, Loren…quiero casarme con ella, y quiero pedírselo de forma especial. ¿Ves posible regalarle la sesión de fotos, y pedirle matrimonio de sorpresa, sin que se lo espere, durante la misma? ¿Tú me ayudas?»

¡¡¡BOOOOM!!!

¿Te ayudo? ¿En serio vas a hacer esto? ¿Conmigo? ¿De verdad?

La flamenca del whatsapp me poseyó, mis emociones salieron a borbotones, empaticé a lo bestia, sentí que ella, Nuria, era la mujer más afortunada del mundo, y yo de rebote la segunda porque a lo mejor tenía la oportunidad de formar parte de esta historia, su historia, y contarla. ¿Sabéis lo que es eso?
Sigo llorando aún hoy, que estoy escribiéndolo, que ya lo he vivido y ha sido precioso.

Fue un regalo de la vida.

Por supuesto que iba a ir a Barcelona, en febrero, que era su aniversario juntos, y el cumpleaños de ella, y por supuesto que mi corazón iba a estar a tope con este proyecto. También el del rubio, al que le conté la historia, y se vino conmigo (un poco acojonada en la primera parte de la sesión por si se iba de la lengua y nos destrozaba la historia jajajajaja)
Y no creo que tenga que contar mucho más. La mañana que pasamos juntos (con rubio incluido) fue maravillosa.

Hicimos unas cuantas fotos para aparentar que era una sesión «normal»

 
Pero yo estaba histérica, con la emoción a flor de piel… y Andrea no dejaba de mirarme ansioso…. Así es que había que darle la señal…
Y de repente, caminando, llegamos a un lugar en el que ella dice: «Jo, qué sitio tan bonito, este lugar siempre me ha encantado, y me hizo mucha ilusión, Loren, que dijeras que haríamos las fotos aquí».

Andrea y yo nos miramos y dijimos: ¡¡AHORA!!
 


Cuando le pidió matrimonio y Nuria dijo Sí, nosotros dos nos quedamos tranquilos y ahora fue ella la que, feliz, emocionada, y con un nudo en el estómago, temblaba nerviosísima y no podía dejar de sonreír …

Lloramos un ratito todos…. pero con la risa floja. Todo mereció la pena….

El paseo de después, locos de felicidad, las risas, la complicidad, y el vinito rápido que tomamos al acabar, porque necesitaban estar solitos …

   

La vida, que me da estos regalos… Y yo no puedo más que agradecer mi suerte, mi bendita suerte. No sé si he sabido contar las historia, pero a nosotros nos ha valido, y aquí esta que os escribe está feliz, plena y agradecida.

Andrea y Nuria. Sois uno de mis regalos. GRACIAS.

Sesiones embarazo en casa

Las sesiones de #embarazo en casa me encantan.
Tenemos la oportunidad de hacer fotos en vuestro entorno, con relax y comodidad, y tomar fotos y recordar cómo está su habitación(que habéis preparado con tanto cariño), sus cosas, los regalos de los abuelos, de la tita, de los amigos…  y cómo sus papás esperan su llegada, momentos cómplices en tu hogar, a tu rollo.
En el final del embarazo sueles estar un poco tranquila, preparando su llegada, y es el momento ideal.

Os enseño algunas fotos de la sesión que hice a mi amiga Laura, que está a punto de ser mamá y se ha sorprendido con el resultado, me consta, y es que hay veces que las pequeñas cosas nos pasan desapercibidas pero luego ves las fotos, años después, y la emoción vuelve con el recuerdo cayendo como en cascada.

Os lo recomiendo, porque todas las que no lo hacéis, acabáis arrepentidas.

Aquí las imágenes:

Sesiones de AMOR

En este post no quiero extenderme mucho.
Yo sé que algunos estáis un poco saturados de estas fechas, de lo que implican, de  lo que supone… Pero también sé que hay gente que está viviendo su momento de ilusión, de hacer tonterías, de sentir a lo bruto el amor, y de aprovechar cualquier excusa para demostrar que siente mucho y bien por alguien, y que quiere recordarlo para que dure toda la vida.

A los que no les molesta, a ellos me dirijo. No vayamos a molestar…Porque ojalá pudiéramos guardar en un frasquito esa sensación, y repartirla, como el que regala una chuche… pero no podemos. Aunque a mi a veces me pasa que viendo una fotografía, la recuerdo. Aunque sea de personas que no conozco. Mucho más si es mi propia imagen. Y esto es muy guay, y se parece mucho a lo del frasquito. Por estas cosas son por las que me gusta mi trabajo.

Así es que os propongo a los rezagados que aún no sepan como demostrarlo, y aún pasada la fecha comercial, ( ya no sólo porque sea 14 de febrero, sino porque es febrero, porque hace frío, porque es un planazo, porque a veces brilla el sol, porque las nubes no huelen y ¡¡¡porque le quieres!!!… ¡sobre todo por eso!) que se pongan en contacto conmigo y hablamos sobre ello.

Hablamos sobre vosotros, sobre tí, sobre tu pareja, sobre tu mejor opción. Tus sueños, tus planes, cómo fue que llegasteis hasta aquí… sobre cómo sois, qué os gusta, y qué es lo que siente cuando piensas en ello. 

Os aseguro que hacerse una sesión fotográfica no es sólo un recuerdo en imágenes, es una experiencia feliz.

¿Hablamos?

Comuniones 2018: agenda abierta

Queridos míos.
Ya llega el comienzo de un nuevo año, y con él los preparativos en todas aquellas casas en las que a alguno de los peques le toca hacer su Primera Comunión.

Para mi, los que me conocéis, sabéis que es una etapa muy alucinante. Y más ahora que soy madre de un niño que comienza a ser mayor. Es esa edad en la que ellos van adquiriendo sus maneras y en las que definitivamente todas las madres os dais cuenta de que el niño/a que teníais en casa empieza a hacerse mayor.

Por eso para mí, las comuniones tienen un sentido, no sólo sacramental, sino más como de etapa de la vida. Incluso a aquellas familias que se han planteado si hacerla o no por creencias religiosas, les digo: es un momento perfecto para recordar una etapa vital, independientemente de lo que creas y de cómo te lo tomes.

Y es que gracias a dios la fotografía, como todo en la vida, ha cambiado mucho. Ya no tenemos esas fotos estáticas y sobrias que imperaban. Y eso que yo aún contemplo mi fotografía de comunión cuando voy a casa de mi madre con sonrisa, y melancolía, (y eso que tengo al niño Jesús entre las manos, muchas campanillas en el pelo, y una considerable cara de pan) y da un poco igual qué fotografía te hagan que, con los años, te va a parecer entrañable, pero además de eso, podemos conseguir mucho más, y es que con los años, la veas bonita, feliz, y sobre todo, que cuente la historia de lo que eras con 9 años, en esa etapa en la que el bebé voló, y el niño está a punto de hacerlo.

Con mi sesión de foto de comunión, (previa al gran día para poder hacer los recuerdos que luego regalaremos a familiares y amigos) quiero que además mostremos lo que él o ella es, lo que le gusta, lo que hace, lo que piensa y lo que siente. Implico mucho a los niños y a las familias, porque esto no es postureo: yo quiero ir más allá, hacer mucho más, y contar vuestra historia.

¿Qué me dices?

Aquí os dejo algunos ejemplos de comuniones pasadas, para que veáis mi estilo, y os decidáis a pedirme información sin compromiso, porque os aseguro que otra cosa a lo mejor no, pero maja soy un rato 😉

Aquí me tienes dispuesta a informarte.

Un abrazo,
Loren.

El regalo perfecto para un adolescente

¡Una sesión fotográfica!

Y es que yo sé que cada vez os dais más cuenta de que nuestros hijos tienen muchas cosas materiales, y de que no sabes qué regalo especial hacerle cuando se van haciendo tan mayores que lo único que te piden es una camiseta de marca o un móvil.
Pero hay muchas muchas cosas más, cosas que llenan el corazón, además de hacerles un bien a su alma, y a sus recuerdos para siempre.

Mi madre guarda algunas fotos de mi adolescencia, de esas que hacíamos con la cámara de mi tío, que luego al revelarla te corrían a tortas porque … ¡¡¡Esto vale mú caro y todas han salido mal!!! Pero pocas, muy pocas. Antes apenas nos podíamos permitir hacernos fotografías.

Pero ahora tenemos acceso a fotografiarnos siempre que queramos, como queramos. Todos tenemos un teléfono. Pero al final se hacen miles de fotos con el móvil sin ninguna calidad, casi siempre en la misma pose, y luego quedan muertas de asco en la carpeta fotos, o peor, perdidas en un formateo, o en un móvil que se ha roto y son irrecuperables.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos con eso? Porque de las de bebés tenías un álbum, pero ahora que es mayor…. ¿os habéis preocupado de almacenar sus recuerdos?

Yo he hecho varias sesiones a adolescentes y son muy guays. Ellos se sienten genial, hacemos algo adaptado a su personalidad, les implico para que decidan un poco qué quieren y cómo lo quieren, y os aseguro que el resultado siempre es genial, ellos se sienten especiales y únicos en una etapa de la vida en la que la autoestima es ta tan importante, y tú, aunque ellos no lo sepan, les has hecho un regalo de valor incalculable que tendrán para siempre.

Hacemos las sesiones, copia de los archivos a los papás y al niño, e imprimimos alguna, que eso es importante. Es muy chulo tener en la habitación una foto de ellos que les identifique.

Lucía va a tener un montón, porque se nos fue la olla.
Decidimos salir las tres (siempre acompañados de uno de sus padres, claro) a afotarla por el centro de Madrid. Fuimos paseando por una de las calles que más le gusta patear, Fuencarral, y bajando hasta la Gran vía, haciendo Street Photography sin miedo ni vergüenza. Al principio sé que pensó que yo estaba muy loca cuando me miraba tirarme por el suelo, o no ver ninguna fotografía imposible, pero en seguida entró en el rollo, y me hizo de modelo experta. Yo filmaba mucho, por eso se me fue tanto la olla, porque daba igual qué le pidiera que hiciera, que lo hacía genial. Y si no le pedía, lo hacía aún mejor, así es que…

No voy a poner todas las fotos porque no terminaríais de leer este post, pero os dejo algunas para que veáis lo guapa que está, y lo bien que lo pasamos. Y sé que vais a valorar el recuerdo que para ellos supone.

Gracias Lucía. Por tu sonrisa tímida final, y lo fácil que me lo hiciste. Gracias a su mamá porque sabe apreciar la importancia de las cosas, y darle valor a los momentos.

Deberíais leer todo lo que he escrito aquí y reflexionarlo. Sé que tengo razón, y podéis ponerle remedio.

¡Abrazos!

Sesión de pareja: Susana y Nacho

A mi que la gente natural y sencilla me encanta… y resulta que esta pareja tan auténtica y libre me llama y me da la alegría (profesional y emocional) de decirme que les gusta mi estilo y que quieren que les haga unas fotos de recuerdo del momento por el que atraviesan… ¡¡¡Y yo que me pongo como la flamenca del WhatsApp y me motivo!!!

La verdad es que Susana es una mujer estupenda. Tiene mucha vida, es una persona llena de conocimiento, de paz, de sonrisas y de buena vibra. Me gustó hablar con ella y conocerla un poco más porque descubrí un saco de sorpresas: hace mil millones de cosas, le encanta aprender sobre ellas, vivirlas y compartirlas!!! Nacho es más tímido, pero comparte con ella ese puntito de locura, y al ratito se suelta y es un tío estupendo, que te hace reír, y te escucha con atención.

Ella quería una sesión con su chico de dos partes, una  más «normalita» y otra, que ya os enseñaré en otra ocasión, más loca y desenfadada, compartiendo juntos la pasión que les une mucho: colocarse el chandal y salir a correr.

Aquí os dejo esa parte tranquila, de charla, de risas, de bromas y de vergüencita de saber que hay quien te está mirando a través de la cámara… pero que al ratito se les olvidó…

Gracias Susana y Nacho!! Han pasado días porque a mi la vida no me da, y porque siempre busco un momento especial para publicarlo todo y la realidad es que cada minuto que pasmos respirando es mágico!!! Aquí va. ¡¡¡Me encanto compartir con vosotros una sesión tan loca y tan divertida!!!! Sois estupendos!!! Y gracias, como siempre, por dejarme compartirlo.

Un abrazo!

Seisón de Familia: Chloe, la nena de sus papás

Sí, sí. Esa es Chloe, la nena de sus papás.

A ellos les conozco desde que la peque nació, porque un día ganaron uno de los sorteos que hice, y desde entonces nos hemos visto más veces para alguno de sus acontecimientos importantes, como su bautizo, por ejemplo, del que me acuerdo como si fuera ayer….. ❤

A mi sus papás me encantaron desde el principio. Son dos chicos jóvenes y sobradamente preparados, de esos que ves y sabes que pelean, luchan, y van a salir siempre adelante. A la mamá, con su dulzura de serie, da gusto verla sonreir. A mi Noa me da mucha calma, mucha paz, y mucha ternura… Pero es que ella es así, y con su hija lo multiplica por mil.
Papá es el que pincha, chincha, y saca las carcajadas y las locuras. Un papá cariñoso, atento a todo lo que va pasando a su alrededor, buena persona y más majo que las pesetas.

Yo la verdad es que a ellos les tengo mucho cariño. Son una familia que da importancia a las mismas cosas que se la doy yo, que les gusta mucho la fotografía, almacenar sus recuerdos para el futuro, y hacer especial cada momento. Ellos llegaron en mis primeros sorteos, mis primeras sesiones así como ya públicas, mis inicios en redes sociales… No sé. Me parece que ha pasado mucho tiempo, aunque realmente sea tan poco en realidad…

Os dejo alguna de las imágenes de su bonita y relajada sesión, en la que Chloe con su carita de pilla nos regaló momentos muy bonitos, y en la que disfrutamos mucho charlando los tres de cómo nos va yendo la vida:

 

Pues sí, el tiempo pasa y esta familia crece y a mi me gusta saber que voy a seguir acompañándoles cuando ellos quieran. Os agradezco mucho la confianza y el buen rollo que me transmitís siempre. Os mando un abrazo gigante, y todas las sonrisas del mundo.
¡Gracias!

Sesión de familia: El dorado…

Me gusta hacer sesiones de familia. Me hace sentir bien ayudar a contar su historia durante el paso de los años.

Y esta familia es taaaaan bonita…. que yo voy a dejarme llevar por los colores que me evocan: amarillos, ocres, dorados, brillante sol que se pone a sus espaldas, y el amor que se respira entre ellos y con su bebé.

La verdad es que a mi me parece magia, y me gusta pensar que he conseguido hacerla yo en un pequeño porcentaje, porque el resto es cosa de ellos, de la ilusión que pusieron, de lo mucho que se divirtieron, de cómo charlamos, de cuánto jugaban, y jugamos, de lo simpáticos que son, de su naturalidad… ¿Sigo? Es que me pongo pesadita…

Pero esa es mi suerte, la suerte que siempre me acompaña en cuando a la gente que me escribe se refiere. Son grandes personas, con grandes proyectos, como ella, que tiene que conciliar ahora que ha perdido su trabajo por la maternidad, como lo perdí yo, y con la que tanto me identifico.

 

Me gusta hacer sesiones de familia porque me gusta pensar que voy a formar parte de sus recuerdos, para toda la vida. Porque les ayudo a escribir su historia. Porque lo que sucede entre las personas es grande, y las familias son «templos»

Gracias a los tres. ¡¡¡Gracias por tanto!!!

Familias en verano de 2017

Queridos todos.
Vengo aquí a convenceros de que la vida pasa en un suspiro, los hijos crecen tan rápido como se agotan las primeras líneas en la playa de Benidorm en agosto, y nuestra familia evoluciona mucho más deprisa de los que nuestra memoria puede almacenar, así es que sólo encuentro una solución: la fotografía. Es el método por el cual de un solo vistazo, revivimos momentos y situaciones que quedan ahí guardadas, dormidas hasta que algo las despierte.

Cada vez sois más los que dais valor a esos momentos, los que entendéis que sólo tenéis fotos cutres hechas con el móvil, y que vosotros apenas salís en las fotos con vuestros hijos porque » jo, es que no me he peinado», porque «me sale un michelín de más», «Ay, es que no me puse el tinte», «Hoy voy con el chándal» «Me salen los brazos muy gordos».  ¡¡Coño ya!!

Por favor, olvida eso. Fin. Llámame.

Conciénciate de que tu familia es estupenda, tú eres estupenda/o, tu marido es genial (y viceversa), y tus hijos son estupendos, porque sois vosotros mismos y moláis. Vamos a preparar una experiencia que despierte vuestros recuerdos de este verano que va a pasar para no volver. Que va a ser único. Échate pa´lante. Si tienes una ocasión especial que fotografiar, genial, y si no, nos la inventamos, la creamos de lo cotidiano, la construimos con vuestras piezas, de lo que sois, de lo que sentís, de lo que queréis. Acuérdate por qué un día decidisteis ser una familia, sentaos juntos y charlar un rato sobre vosotros, sobre cómo empezó todo, sobre qué camino habéis decidido recorrer, y olvídate de todo eso que es absurdo, que no importa.

Nuestros hijos nos quieren como somos porque les damos amor, y luchamos por ellos. Porque les intentamos hacer la vida bonita. Por eso estamos en familia.

Comos mi Esther y su familia, que ya son «mios» porque ellos entienden perfectamente todo esto que os he explicado. Porque lo hablamos la primera vez que se pusieron en contacto conmigo y entendieron al conocerme que yo era lo que necesitaban. Y me da igual si suena muy pedante, pero es así.

¿Sientes algo cuando has leído todo este tocho?

Yo lo siento cuando veo sesiones de familia como esta. Sé que no soy la mejor eligiendo qué mostrar, pero llevan muchas fotos, y he preferido hacer una selección al azar, a lo loco:

Gracias a esta familia tan preciosa que siempre está conmigo. Me encantan. Son muy especiales, muy conscientes del paso de tiempo, de la importancia del momento, de los bonitos recuerdos,  que realmente es lo único que te va a quedar. Lo material es accesorio. Lo saben, lo viven, lo sienten. Son felices con poco, con estar juntos, con pasear juntos, con vivir sencillo y bonito.

Gracias por dejarme compartir con todos estos momentos. Gracias de verdad.

A todos los demás, os estoy esperando.