Pueblos bonitos de España: Albarracín, en Teruel.

Declarado Monumento Nacional en 1961 y premiado con la Medalla de oro a las bellas artes, Albarracín es un pueblo medieval situado al suroeste de la provincia de Teruel (a sólo 35 min de la misma), que no puedes perderte. ¡Aragón MOLA!

Es un municipio que comienza su historia potente con el clan de los beréberes de Banu Razín en el S.XI y de ahí su nombre (Al-Banu Razín, el lugar de los hijos de Razín). Pasó por varias manos y batallas (de ahí su estructura, muralla defensiva, etc…) hasta que acabó formando parte de la corona de Aragón en 1300.

Es un pueblo medieval a los pies de una muralla sobre la curva del río Guadalaviar. Su color es muy característico por la cantidad de hierro de sus tierras que hacen que las fachadas sean color salmón, y tiene de todo para enamorar: callejuelas estrechas y empinadas con balcones de madera y forja, portones enormes, faroles en esquinas, calles empedradas (bastante empinadas, así es que te recomiendo que lleves calzado cómodo) y unas vistas de infarto.
Para los niños es divertido ir descubriendo rincones, saludar a todos los gatos, correr por las plazas y callejuelas, el parque junto al río, los  puentes colgantes … Subir a la muralla y descubrir la inmensidad les deja atónitos.

Yo os recomiendo pasar el día allí con ellos, hacer una de las visitas guiadas que te ofrecen porque te explican perfectamente su historia, que es la nuestra, y eso nos ayuda a conocer nuestro maravilloso país, que no tiene desperdicio en ninguno de sus rincones.

  

Soy una firme defensora de nuestro entorno rural, no sólo de nuestras ciudades, porque son lugares en los que podemos aprender mucho, vivir lento y felices, y descubrir y reconciliarnos con nuestros orígenes, enseñándoles a nuestros hijos lo que realmente importa.

El mar… y él.

Preparándonos para ir a la playa, y buscando sus cacharros, os escribo este corto post.

De su amor al mar hay poco que decir: un poco por mi culpa, otro poco por la de su tío, otro poco por la música que escuchamos, las fotos que vemos, y sobre todo por el atractivo particular del mar, es que está medio loco. (Y no es el levante, que aquí en Málaga el viento no es excusa)

 

Todas las fotografías están hechas en la zona de Nerja, un pueblo maravilloso de mi Málaga, la guapa. Perdonad por el ataque de amor patrio que estáis sufriendo estos días, que en nada se me pasa.. No sé, me ha dado, me ha dado, y cuando da….

Málaga, la bella: Frigiliana.

Queridos todos.

Soy Malaguita, boquerona, y aunque residente en Madrid, todos los días, cuando me levanto, canturreo en andaluz aquello que me viene, que llevo dentro, y que se desparrama cuando cruzo Despeñaperros. Suelo bajar mucho a visitar a los míos, y a redescubrir aquello que cuando era más joven, y tenía cerca, no apreciaba suficientemente, y saco fotos a mi rollo de todo aquello que vivo aquí con los míos, pero sobre todo, de todo lo que enseño a mi rubio porque él, tiene medio corazón aquí todos los días de su vida. Vive soñando volver al sur, mezclarse con los que siente suyos, y disfruta muchísimo de la vida en andaluz.

Y es peor cada año que pasa. Este verano está intentando “aprender tu acento, mamá” y se pasa ratos ensayando, y nos responde a todos en andaluz de ese forzao, que te dan ganas de pegarle una guantá y decirle… “Nene, déjate de rollo”.

Pero le entiendo. Lo tiene muy dentro. Vive intensamente el mar, se baña con el sol, se come las olas. Pesca con su tío en barca, y come lo que sacan con avidez. Es feliz con lo sencillo de lo cotidiano, con salirse a la puerta al fresco, con la gracia que tienen aquí sus primos, lo mucho que se ríen, lo divertidos que son. Con todo el amor que reciben, y con la libertad de dar y proyectar luz.

Como luz desprenden sus pueblos, y vuelvo al principio porque me enrollo como una persiana pero en realidad yo lo que quería era enseñaros una de las zonas más bonitas de mi ciudad: Frigiliana. No el único, y tampoco sé si el mejor, pero sí el más conocido y turístico Pueblo Blanco de la Axarquía Malagueña.

Sus casas apiladas, con puertas coloridas, sus vistas al mar, sus macetas con flores en los balcones, sus callejuelas estrechas, sus migas, su arropía, su miel de caña, y el turisteo, eso sí. Yo de chica cuando he ido no recordaba haber visto tanto visitante, ni tanto alemán, ni tanto “guiri” forastero como les llamamos por aquí.

 

 

Juntitos descubriendo lugares…

 

Y haciendo ahí presión para el futuro, porque aquí donde veis al peque, es un máquina haciendo fotografías, y todas las imágenes mías que veis, las ha hecho él con mi cámara y sus 6 añitos. (Ayudándole un poco con el obturador y el iso, eso sí)


¡¡¡Y yo más contenta!! ¡¡¡Nunca salgo en las fotos!!! Pero esto parece que gracias a él, va a solucionarse. Mirad:

 

Mola, ¿Verdad?

“Si me queréis, venirse”, que diría aquella, y pasad ratos estupendo conociendo culturas, comiendo de lujo, y sonriéndole a la vida. Total, de eso se trata.