¡Amiguitos!

Llega esta bonita etapa donde los niños celebran muchas cosas, no sólo un sacramento.
Disfrutan de un día precioso con su familia, se ilusionan con sus amigos, se visten y preparan para la ocasión, y además yo siempre digo que esto es una etapa preciosa en la que volvemos a tomar imágenes de nuestros hijos como hacía unos años que no tomábamos.
De bebés muchas fotos. Luego la fiebre se nos pasa.

Y crecen. ¡Vaya si crecen! Más te vale afotarles.

Por eso importa tanto la etapa, porque importa el recuerdo. Dentro de nada son adolescentes y ya la cosa cambia.

Sólo quiero que sepas que tienes muchas opciones para tener un bonito recuerdo, y que vayas a tu aire. Olvídadate de lo que se lleva. Tú piensa en lo que te gustaría. En lo que necesitas.


Y si me eliges, vamos a dejar a tu hijo que se implique, que sea él o ella misma, que disfrute de su día y de sus fotos.

Tienes varias opciones:
Fotos previas al día de la Comunión: quedamos un mes antes del gran día, y hacemos una sesión al niño y con su familia.
Esta opción es la más elegida porque tiene muchas ventajas: vas tranquila, tienes fotografías para regalar el día de su comunión a las abuelas porque te has adelantado, tienes un álbum diseñado a vuestra medida para celebrar el día y regalárselo al peque, y además, quedando antes de la comunión, vivís una experiencia tranquilos lejos de la locura del propio día del evento donde todo son prisas. Encima me encanta resaltar que los niños usan su traje dos veces y eso les encanta….

Fotos el día de la Comunión: quedamos un poquito antes de la ceremonia y hacemos fotos del ritual mientras se viste, fotos con la familia, y luego a la Iglesia y a la celebración disfrutar! Este es el recuerdo más bonito, porque podemos contar su historia, lo que está pasando, un documental.
Como inconveniente, es que las citas están muy limitadas, y aunque tengo algún hueco, es más complicado pillarme. Todo es más real, toda la familia está vestida de guapa, y preparada para mí, pero por contra el niño o la niña tiene menos ganas de hacerse fotos y más de disfrutar de su fiesta, cosa totalmente lógica, por supuesto.

Fotos después del día de la comunión: se parece mucho al primero, pero una vez haya pasado todo. Quedamos una tarde con la familia y tomamos imágenes.
Lo mejor de esta opción es que en la primera te da miedo de manchar el traje/vestido y ahora ya nos da lo mismo. El peque es libre, corre por el campo, jugamos sin angustia, y disfrutamos un montón de una experiencia genial.
Esta me gusta mucho porque podemoste ser más creativos y hacer fotos increíbles sin miedo.

Fotos sin necesidad de hacer la comunión: que al final también hay niños que deciden no hacerla, y también merecen tener un recuerdo de su etapa sólo por que sí. Sin sacramento mediante. Con su familia. Con sus amigos. Con su perro.

¿Con cual te quedas de todas las opciones?



Pregúntame sin compromiso que te mando la información que necesites encantada de la vida, que yo soy mú salá y estaré encantada de conocerte.

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