Queridos míos.
Llega un bebé y todo se pone patas arriba…. ¿no?

Llegan sin que sepamos muy bien la trascendencia de la decisión y todo se transforma.
Me encanta entrar en vuestra casa y escucharos. Miraros con ojos bonitos.
Hay cambios seguro (y lo noto aunque no hubiera conocido antes vuestra casa). ¡Pero si hay mantas y pañales y sitios donde poner al bebé por todos lados! Imagino el impacto para vosotros a ratos, cuando un minuto de tranquilidad os de tiempo para pensar en todo esto…


Ejercer de observadora neutra mola. Siempre mirando con amor, claro, no hay juicio ni necesidad de comprender nada, simplemente me fijo en esas sonrisas de ilusión, la forma mejorada de cogerlos, lo inevitable de poner voz de amor al hablarles, las ojeras del cansancio…
Todo no es perfecto. Hay falta de sueño, y a veces cosas que nos sacan de quicio, que nos hacen estar perdidos y que no sabemos cómo solucionar. Yo también fui madre y me siento muy identificada. Y cada uno de nosotros somos distintos y nos focalizamos en unas cosas más que en otras, y estamos más o menos tranquilos con aquello que va pasando.

Cuando yo me voy la vida continúa y la crianza sigue con sus inseguridades e incertidumbres, algunas mejores y otras peores, pero en ese rato conseguimos sin querer centrarnos en lo fuerte que es dar vida, el sacrificio y la alegría … en esas miradas y voces de las que os hablé, en recordar que juntos hicimos milagro, el orgullo y la sensación de que no sabes qué traerá el futuro pero has hecho algo bueno. 
Algo grande.

Gracias A&A por vuestra paz.

Conoceros fue un regalo.



Un comentario sobre “Nace un bebé y todo se transforma

Déjame tu comentario