Un regalo perfecto para una mujer

Hola queridas, hoy esto va para vosotras las mujeres.

A todas, a ti, amiga, que eres grande. Que eres fuerte, que sobrevives en esta loca jungla de la vida. Que intentas siempre ser mejor, que tienes presión por el éxito, por estar perfecta, por ser buena madre, amiga, trabajadora, pareja, hermana… (Me viene siempre a la cabeza mi querida Laura y su proyecto MalasMadres). ¿Alguna vez te has parado a pensarte?

Yo dejé de hacerlo durante mucho tiempo y me perdí. No sabía quién era, dónde estaba, qué necesitaba… Y sobre todo, dejé de quererme. Ahora la vida me ha enseñado que no hay mejor amor que el que podamos tenernos a nosotras mismas, que sea como sea mi cuerpo es perfecto, y que tengo que cuidarme porque sólo así podré sacar hacia afuera todo eso que nos hace buenas amigas, madres, trabajadoras, parejas… personas. Y no por lo que saquemos hacia fuera para hacer felices a los demás, sino por la paz que dentro nos deja.

Hay que quererse y para ello hay que empezar por mirarse a una misma. Dedicarnos tiempo. Pensarnos. Yo, a lo largo del tiempo que llevo trabajando en esto de las fotos, me he dado cuenta de lo feliz que es la gente cuando está en una sesión, independientemente del tipo que sea. Se preparan, se la sueñan, la piensan, la disfrutan… la desean con fuerza. Y eso, focalizado además en el interior, es brutalmente potente. Por eso sé que esto va a funcionar:

Imagínate que un día decides parar un poco, y pensarte. Tolerarte con tus cosas buenas y malas, querer tus curvas, tus cicatrices, tus estrías. Y sonreirte. Y que quieres recordar eso todos los días, los que estás a tope, y los que realmente sientes que no vas a poder seguir adelante… Para conseguirlo, yo te propongo hacer una sesión de fotos personal, ponerte guapa, y que salgamos a la naturaleza a respirar aire puro … puedes imaginarte feliz, y serlo. Yo juego un papel de observadora, de conductora si quieres de esa situación. Te ayudo a que esto sea posible. Te aconsejo antes de la sesión, pero sobre todo, te dejo el recuerdo en forma de imágenes para que, si un día se te olvida que eres y que necesitas ser, tengas estas fotos para recordarlo.
Yo te regalo una copia que pongas en un lugar visible de tu hogar, para que puedas recurrir a ella cuando la necesites, y que esa imagen te transporte a la realidad.

Viene el día de la madre, y esto es un momento en el que seguro que nos van a regalar algo, por pequeñito que sea. Pues di alto y fuerte que quieres una sesión para sentir todo esto que has leído, y del resultado,  tu favorita, cuélgala en un lugar muy visible de tu casa.

Ayudarte a ti misma, amarte y quererte, es la condición necesaria para vivir en paz y feliz. 

Marian lo hizo. Se dedicó una mañana para ella, y yo tuve la suerte de acompañarla, y dejar para siempre el recuerdo de que ella es bonita, es fuerte, es valiente, y es perfecta. Como somos todas. Cada una en su estilo, a su manera.

Estas imágenes se han convertido en unas de mis favoritas, una sesión redonda, divertida (vinieron unos toros a vernos, y nos dieron un gustito importante jajajaja) pero sobre todo me gusta verla sonreír mientras las mira, las recuerda, las siente.

Hay que ser valiente y sentir. Vivir tal y como tu corazón late. Sin imposturas, ni incongruencias. Simplemente tú.

Gracias Marian, hay enseñanzas compartidas que perdurarán para siempre.

Un abrazo de tu amiga,
Loren.

Sesión de familia: El dorado…

Me gusta hacer sesiones de familia. Me hace sentir bien ayudar a contar su historia durante el paso de los años.

Y esta familia es taaaaan bonita…. que yo voy a dejarme llevar por los colores que me evocan: amarillos, ocres, dorados, brillante sol que se pone a sus espaldas, y el amor que se respira entre ellos y con su bebé.

La verdad es que a mi me parece magia, y me gusta pensar que he conseguido hacerla yo en un pequeño porcentaje, porque el resto es cosa de ellos, de la ilusión que pusieron, de lo mucho que se divirtieron, de cómo charlamos, de cuánto jugaban, y jugamos, de lo simpáticos que son, de su naturalidad… ¿Sigo? Es que me pongo pesadita…

Pero esa es mi suerte, la suerte que siempre me acompaña en cuando a la gente que me escribe se refiere. Son grandes personas, con grandes proyectos, como ella, que tiene que conciliar ahora que ha perdido su trabajo por la maternidad, como lo perdí yo, y con la que tanto me identifico.

 

Me gusta hacer sesiones de familia porque me gusta pensar que voy a formar parte de sus recuerdos, para toda la vida. Porque les ayudo a escribir su historia. Porque lo que sucede entre las personas es grande, y las familias son “templos”

Gracias a los tres. ¡¡¡Gracias por tanto!!!