Sesión de familia: El dorado…

Me gusta hacer sesiones de familia. Me hace sentir bien ayudar a contar su historia durante el paso de los años.

Y esta familia es taaaaan bonita…. que yo voy a dejarme llevar por los colores que me evocan: amarillos, ocres, dorados, brillante sol que se pone a sus espaldas, y el amor que se respira entre ellos y con su bebé.

La verdad es que a mi me parece magia, y me gusta pensar que he conseguido hacerla yo en un pequeño porcentaje, porque el resto es cosa de ellos, de la ilusión que pusieron, de lo mucho que se divirtieron, de cómo charlamos, de cuánto jugaban, y jugamos, de lo simpáticos que son, de su naturalidad… ¿Sigo? Es que me pongo pesadita…

Pero esa es mi suerte, la suerte que siempre me acompaña en cuando a la gente que me escribe se refiere. Son grandes personas, con grandes proyectos, como ella, que tiene que conciliar ahora que ha perdido su trabajo por la maternidad, como lo perdí yo, y con la que tanto me identifico.

 

Me gusta hacer sesiones de familia porque me gusta pensar que voy a formar parte de sus recuerdos, para toda la vida. Porque les ayudo a escribir su historia. Porque lo que sucede entre las personas es grande, y las familias son “templos”

Gracias a los tres. ¡¡¡Gracias por tanto!!!