¡Una sesión fotográfica!

Y es que yo sé que cada vez os dais más cuenta de que nuestros hijos tienen muchas cosas materiales, y de que no sabes qué regalo especial hacerle cuando se van haciendo tan mayores que lo único que te piden es una camiseta de marca o un móvil.
Pero hay muchas muchas cosas más, cosas que llenan el corazón, además de hacerles un bien a su alma, y a sus recuerdos para siempre.

Mi madre guarda algunas fotos de mi adolescencia, de esas que hacíamos con la cámara de mi tío, que luego al revelarla te corrían a tortas porque … ¡¡¡Esto vale mú caro y todas han salido mal!!! Pero pocas, muy pocas. Antes apenas nos podíamos permitir hacernos fotografías.

Pero ahora tenemos acceso a fotografiarnos siempre que queramos, como queramos. Todos tenemos un teléfono. Pero al final se hacen miles de fotos con el móvil sin ninguna calidad, casi siempre en la misma pose, y luego quedan muertas de asco en la carpeta fotos, o peor, perdidas en un formateo, o en un móvil que se ha roto y son irrecuperables.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos con eso? Porque de las de bebés tenías un álbum, pero ahora que es mayor…. ¿os habéis preocupado de almacenar sus recuerdos?

Yo he hecho varias sesiones a adolescentes y son muy guays. Ellos se sienten genial, hacemos algo adaptado a su personalidad, les implico para que decidan un poco qué quieren y cómo lo quieren, y os aseguro que el resultado siempre es genial, ellos se sienten especiales y únicos en una etapa de la vida en la que la autoestima es ta tan importante, y tú, aunque ellos no lo sepan, les has hecho un regalo de valor incalculable que tendrán para siempre.

Hacemos las sesiones, copia de los archivos a los papás y al niño, e imprimimos alguna, que eso es importante. Es muy chulo tener en la habitación una foto de ellos que les identifique.

Lucía va a tener un montón, porque se nos fue la olla.
Decidimos salir las tres (siempre acompañados de uno de sus padres, claro) a afotarla por el centro de Madrid. Fuimos paseando por una de las calles que más le gusta patear, Fuencarral, y bajando hasta la Gran vía, haciendo Street Photography sin miedo ni vergüenza. Al principio sé que pensó que yo estaba muy loca cuando me miraba tirarme por el suelo, o no ver ninguna fotografía imposible, pero en seguida entró en el rollo, y me hizo de modelo experta. Yo filmaba mucho, por eso se me fue tanto la olla, porque daba igual qué le pidiera que hiciera, que lo hacía genial. Y si no le pedía, lo hacía aún mejor, así es que…

No voy a poner todas las fotos porque no terminaríais de leer este post, pero os dejo algunas para que veáis lo guapa que está, y lo bien que lo pasamos. Y sé que vais a valorar el recuerdo que para ellos supone.

Gracias Lucía. Por tu sonrisa tímida final, y lo fácil que me lo hiciste. Gracias a su mamá porque sabe apreciar la importancia de las cosas, y darle valor a los momentos.

Deberíais leer todo lo que he escrito aquí y reflexionarlo. Sé que tengo razón, y podéis ponerle remedio.

¡Abrazos!

4 comentarios sobre “El regalo perfecto para un adolescente

  1. Es totalmente cierto. En un momento en el que los regalos son tecnológicos y aislantes, regalar una sesión de fotos (contigo, por supuesto) y disfrutar de ella junto a tu hijo/a, es de lo mejor que puedes hacer. Y eso queda para siempre. Una pasada de fotos, y con el pelazo que se gasta Lucía salen genial.

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