No os voy a decir que no haga las típicas fotos en que cada ocasión se requieren.

Por ejemplo:

Cuando fotografío a una persona, ya sea niño o adulto, hago las fotografías de retrato en las que las personas miran a cámara con expresión amable. Franca. Directa.
Estas fotos hay que tenerlas siempre, porque nos ayudan a percibir quienes somos, sin trampa ni cartón, aunque intente hacer las cosas que hacemos los fotógrados de conseguir un buen desenfoque con un fondo adecuado que no distraiga la atención y puedas centrarte en el sujeto, y procure que vuestra pose y expresión sean naturales, cero hortera y por lo tanto, atemporales. Perfectas pa siempre.

En las sesiones de familia vas a tener fotografías donde todos posáis mirando a cámara, amables, y bien avenidos. Esas fotos son importantes para la identidad familiar. Nos muestran de un vistazo vuestra estructura familiar. Nos hablan de quienes sois, con un vistazo y una lectura sencilla. Esa sencillez nos sirven de carta de presentación, y de llave para abrir recuerdos en el futuro.
También son las fotos que fascinan a los abuelos y familiares.
Son importantes.

En una boda, bautizo, o evento familiar tendréis un retrato de vosotros, y fotografías con vuestros familiares. Por suepuesto. Todos tienen que estar representados porque quieres recordarlos en el futuro. Y aunque no me gusten las fotografías de grupo tradicionales, las hago y luego disparo otras donde yo les doy mi toque personal haciéndoos reír a todo el grupo, o pidiendo algo especial antes de que os separéis. Disfruto mucho.
Esto marca la diferencia y esas fotos en las que estáis riendo y nada formales son las favoritas siempre.

Pero una vez hechas estas fotos tradicionales que os digo en todas las ocasiones de las que os hablo y que son las que marca el sentido común y la redacción de vuestra historia de vida, luego quiero que sigamos explorando y completemos esa narración.

Creo que es por esto, por mi forma de abordar los detalles y la alegría de vivir, que es por lo que cuentas conmigo.

Quiero encontraros relacionándoos con vuestras personas favoritas haciendo lo que más os guste hacer, o desarrollando la idea de ese impulso que te ha venido de abrazar, pellizcar, correr. Quiero que disfrutéis, y que no tengáis miedo a ser como sois. Que estéis confiados, seguros, relajados, y que exploremos la forma de narraros.

Un ejemplo rápido de esto, para no enrollarme más, es C.

Con ella estábamos en el campo haciendo sus fotografías de comunión. Hicimos las fotos tradicionales intentando, por supuesto yo intentando que tengan esa magia que podemos aportar los profesionales.

Pero ella es alegre, divertida, y disfrutona. Así es que iba atenta a todo, corría, y saltaba feliz. Paseando vimos un riachuelo. Quiso disfrutarlo y todos la dejamos hacer lo que quiso hacer.

Ser ella misma.

Y estas, queridos, son las fotos que a mí me gustan. Las que aportan los matices a vuestra historia.

Las que hacen que una común historia pase a ser una propia historia.


No estaba preparado, no era el sitio más espectacular, no era la mejor luz. Pero a ella sólo le importaba disfrutar de ese momento.

Pues vamos a ello.

Por eso quiero que me llames. Porque tienes mucho que aportar a tu historia y a la de tu familia siendo simplemente tú.

Yo te ayudo a contarlo.

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